Te has muerto...
Después de saber más o menos como funciona la vida en Lordran decidí ser un marginado y empezar con todas mis habilidades equilibradas. Empecé con un garrote muy fuerte pero algo lento en dar el golpe, pero muy fuerte insisto. Maté al demonio guardián fácilmente pues ya era como la quinta vez que me enfrentaba a el (antes con un ladrón, con un guerrero, un caballero, un hechizero).
Emprendí mi camino hacia los Burgos de los no muertos y huyá huyá hayá muéranse todos malditos decrépitos incluyéndote a ti vendedor.
Ya cuando adquirí la Alabarda (Halberd) me sentí como un Dios eliminando a todas esas malditas criaturas que me quieren matar incluso a los caballeros.
¡Alabarda dame tu poder!
Es muy divertido tratar de matar al dragón rojo que se postra sobre la entrada de la parroquia, no lo pude matar pero como duré intentándolo.
Es muy divertido tratar de matar al dragón rojo que se postra sobre la entrada de la parroquia, no lo pude matar pero como duré intentándolo.
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